Declaración Universal de los Derechos Humanos cumple 70 años

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La Federación Interamericana de Juristas Cristianos – FIAJC, por sus respectivos representantes, viene, a través del presente expediente manifestarse pese al cumplimiento de los  70 años de la adopción por parte de la Asamblea General de la ONU de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Un documento histórico, que proclamó los derechos inalienables inherentes a todos los seres humanos, sin importar su raza, color, religión, sexo, idioma, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, propiedades, lugar de nacimiento ni ninguna otra condición.

La Declaración nos fortalece a todos y los principios que recoge son tan relevantes en la actualidad como lo fueron en 1948 cuando el mundo vivía el final de la segunda guerra mundial, que terminó oficialmente en 1945, pero dejó entre 60 y 85 millones de muertos y una cicatriz profunda en la historia. Con el fin del conflicto y la creación de las Naciones Unidas, la comunidad internacional se comprometió a que nada semejante pudiera amenazar de nuevo la dignidad intrínseca del ser humano. Por eso, los líderes mundiales decidieron complementar la Carta de las Naciones Unidas con una guía que garantizase los derechos básicos de cada individuo en cualquier parte del mundo.

 En este sentido, la Declaración Universal de los Derechos Humanos fue promulgada el 10 de diciembre de 1948 por la Asamblea General de las Naciones Unidas en París. Con 30 artículos, la declaración se convirtió en el documento más traducido del mundo, estando disponible en más de 500 idiomas, siendo hoy uno de los acuerdos internacionales más profundos, estables y de largo alcance mundial. La Declaración dejó claro cuáles son los derechos inalienables a toda persona humana e inauguró una nueva era en el derecho internacional y constitucional, enunciando derechos oponibles y exigibles por cualquier sujeto y sirviendo como parámetro normativo, exegético y moral a todas las relaciones construidas.

De entre estos derechos, la libertad de religión y de creencia encuentra lugar prominente en el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, por ser incluso la génesis de los derechos humanos fundamentales, memorados en el siglo XVI. Se contempla en aquel artículo la libertad de pensamiento y conciencia – aquí entendida como la libertad de expresar sus pensamientos en relación a cualquier evento o área de conocimiento, en términos artísticos, científicos o de cualquier otra manera que la persona entienda conveniente – y la libertad religiosa, que incluye las libertades de creencia, culto y organización religiosa (lo que comprende, por supuesto, la libertad de no tener religión alguna). Además, se garantiza el derecho de transmisión de la fe, ya que se ha declarado el derecho de manifestarse por la enseñanza, que viabiliza la transmisión de ese conjunto de valores a las próximas generaciones.

Aunque los abusos de derechos humanos y afrentas a la libertad de credo no han terminado cuando se adoptó la Declaración Universal, el instrumento ha ayudado a miles de personas a conseguir mayor libertad y seguridad, así como ha ayudado a prevenir violaciones, obtener justicia y fortalecer leyes y salvaguardias de derechos humanos nacionales e internacionales. En este escenario, diversos actores fueron y son importantes para asegurar la aplicabilidad práctica de este derecho y la Federación Interamericana de Juristas Cristianos – FIAJC seguirá trabajando arduamente por medio de sus asociaciones nacionales.

 En los datos actuales, el 75% de la población mundial vive en países que restringen la práctica libre y pacífica de la religión. Gobiernos abusivos y grupos extremistas impiden cada vez más a los individuos de practicar su fe a través de la violencia o la represión. Este escenario es más que un problema de derechos humanos – afecta la seguridad nacional e internacional, así como las preocupaciones humanitarias más amplias. Las situaciones de represión religiosa generan inestabilidad y fomentan el extremismo, generan flujos de refugiados y migraciones masivas, mientras amenazan otros derechos fundamentales, incluyendo la libertad de expresión, asociación y reunión.

 La FIAJC, entidad de carácter privado que actúa por medio de organizaciones nacionales, con objetivo de promover y proteger los derechos fundamentales de las personas, se compromete a seguir combatiendo la persecución religiosa y luchando por la promoción de la libertad de religión o creencia, según lo definido por el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, a través de presentación de advocacy letters, reuniones con autoridades nacionales e internacionales, visitas in loco, cursos y entrenamientos, y otras acciones.

 Ante todo lo expuesto, reiteramos la importancia histórica de este 10 de diciembre de 2018, en que se cumple 70 años la Declaración Universal de Derechos Humanos, e instamos a nuestros socios a que sigamos firmes en la promoción y protección de los derechos humanos, en especial la libertad de religión o creencia.

Cordialmente, en nombre del Consejo Directivo de la FIAJC, es que suscribo la presenta Carta,

Montevideo,  10 de diciembre de 2018.

Uziel Santana dos Santos
Presidente del Condesjo Directivo de la FIAJC

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